Poesía
LA MARIMBA
A Daniel García Blanco
Carne de la música,
desgarro de la selva para el canto,
la marimba es una rama de frutos relucientes
redondos y sonoros;
la tierra canta en ella,
levanta su bandera a sangre y savia,
a pólvora y arcilla y filo y eco,
se enreda en nuestro tiempo y deletrea
el alma a flor de luz de los abuelos,
el sol de los pantanos,
los vientres cincelados por el fuego.
Qué verso lumbre al sur de los poetas,
mazorca del sonido desgranada
sobre el milagro de la agricultura,
sobre el filo empuñado por la rabia,
lapso de tierra-cielo en un arpegio,
rencor-canción de cuna,
himno y lloro en un sol que se deshace
clave hiriendo
sobre un bosque de crestas musicales.
Marimba lengua al viento pulso a pulso,
sonido de pleamar breñal adentro,
ritmo de sal,
remo del azúcar,
pulpa que vuela su inquietud marcada
con el rumor de todos los colores,
escala de la lluvia, la cascada,
del rayo cabalgando el son del monte.
Qué exacta sinfonía le nutrió la jungla
a través de sus venas vegetales;
qué blanda serenata hizo su cuerpo,
sus estrellas vibrando en las entrañas
a golpe de cristal,
a golpe de ave,
sobre un predio tendido luna a luna
desde sus cuatro trinos cardenales.
Brazo del tiempo abierto a nuestro tiempo,
asamblea de átomos y células
rehaciéndose en la espuma del cacao,
en coros del café,
en las canciones,
en el sol del amor a luna plena.
Compañera del vuelo
sobre un teclado de milagros danza
y su tesitura de árbol
desciende y se hace río
en las manos del hombre.
Si canta la marimba todo canta,
el reptil y la flor, la piedra ardiendo,
los ríos que han crecido a sol de lágrimas,
la siembra que madura en cada pecho,
el quetzal que empuña vida entre las sombras,
el golpe del machete, la venganza,
la música que alivia los recuerdos,
la que es sed, la que levanta.
Si canta la marimba todo canta,
racimo de recuentos,
pie nocturno,
puñetazo de pájaros al alba.
 
LA VOZ PRIMERA
Edit. CFE
1970
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