Poesía
EL NACIMIENTO
Un hombre erguido de armadura
-largo suspiro vertical y fiebre-
su compañero rústico, redondo,
el sueño que a ambos enlazaba,
arribaron los tres sobre sus montas,
asno, rocín,
elefante amasado a plural memoria,
se postraron frente al sol de la criatura,
estaba sur el recién nacido,
había roto la sangre hacia la luz.
Su cuna no era manca.
Después la iba a mordisquear la vida.

Manco y loco ¡Arde!
Edit. Miguel Ángel Porrúa
1991
Papeles Privados
1995
Instituto Politécnico Nacional
2006 |