Poesía
DE AUSENCIA
Nadie había visto el invierno.
Don Quijote callaba por que sabía.
El invierno desaparecido era,
su ausencia preocupaba,
rompía el orden natural.
El invierno no estaba,
preguntaban con angustia por él,
con desesperación.
Lo buscaban en los pliegues del día,
en las costuras de la ropa,
no estaba,
no lo habían visto por ninguna parte.
Don Quijote callaba,
el sabía que el manco de fiebres
lo llevaba enredado entre los huesos.

Manco y loco ¡Arde!
Edit. Miguel Ángel Porrúa
1991
Papeles Privados
1995
Instituto Politécnico Nacional
2006 |