Poesía
CONFESIÓN
Te azotaban, hombre atado al árbol.
Te azotaba tu amo.
Yo fui el que hizo que te desataran.
Yo provoqué la ira de la bestia
que luego te dio doble.
No tiene culpa alguna
el del quemante yelmo.
Me declaro culpable.
Todo eso lo hice con una sola mano
y lo lloro
con dúo remordimiento.
Manco y loco ¡Arde!
Edit. Miguel Ángel Porrúa
1991
Papeles Privados
1995
Instituto Politécnico Nacional
2006 |