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Poesía

ALEGATO DESDE EL SAURIO

A Leticia Ocharán
Tiempo de Tabasco

Leticia Ocharán

. En el principio fue la sombra
la verdad del mundo estaba quieta
con el verbo recostado
entre plumas verdiazules
no habían heridas de luciérnagas
ni aromas desplomándose
hasta la redondez del día
entonces
los hacedores erigieron el dedo y la mirada
nos fueron dando nombre
desde nuestra columna vertebral
de mazorca en armisticio
Y los progenitores ocuparon los inicios
retiraron las aguas
y fueron nombrando y creando las cosas
y el sustento de todo
desde la fecha vestida
con calendarios vegetales
y marítimos
para designarnos una hamaca de huesos
colgada punta a punta
del tiempo y el espacio

primero poblaron nuestra historia
con aves y cuadrúpedos
y así fue como la carne primigenia
se construyó de lodo
después vino el tiempo de madera
a sembrar la superficie
de esta geografía
argumentada por la savia
y así por fin se abrió
la carne verdadera
el átomo que juega en las mazorcas
irrumpe en las espadas de la milpa
que habrá de proveer a los autores
a los que sin nosotros
hubieran muerto cuando el parto
filtrados por el viento que golpea
las entrañas sonoras
del barro y el carrizo

clavado entre los filos de las flautas
el sol levanta su bandera de fósforo
y golpea
la historia del principio
ciego caimán, ardiendo
agita sus gases inflamados
y cae
a plomo
a las ramas retorcidas
para dictar el día
una vez que el elote
se ha vuelto carne de todas las ofrendas

la selva
es mancha verde que hormiguea de vida
regocijada entre senos de alcohol y de caoba
en un oleaje aéreo de mariposas
carnadas de luz sobre la piel de la iguana
piedra grabada por el fuego y
el bronce del principio
memoria jeroglífica
arruga cincelada
al pellejo polvoriento en los abuelos
en la oscuridad del mar
donde se sumerge
emplumada
la estrella de la tarde

y la esfera giró
las fórmulas completas del latido
fueron dadas a luz
en quirófanos de algas y corales
los sexos paridores se aromaron de mar
y desde las cóncavas cavidades empezó
lento
el lento movimiento
bajo el agua llovida
desde un cielo recién inaugurado
sobre oleajes solitarios
hasta esa soledad en la que sólo
el retumbo del mar lo avasallaba todo

y ahí
en el seno de las orfandades marítimas
el primer desgajamiento reclamó su forma
se hizo piel dura para andar
torpe asimiló el golpe enardecido de
la atmósfera
con la mitad del cuerpo a nado
la otra
aferrada a las raíces
cae sobre el légamo
se arrastra tierra adentro
trueca su viscosidad
su flor de escamas
áspero adquiere la fatalidad terrestre

y entonces
la cortina de los ojos
el letargo descorre
se lame las heridas
contempla inepto y azorado la montaña
sobre las líneas de la palma planetaria
la montaña establece
su permanencia total
y todo reiníciase en su ciclo
en su eje de barro
en su herida a tierra y fuego
después de cada golpe
de ascuas y penumbras
inventando en su lucha el movimiento

argumento de las eras
el instante
mide el pasado
y el futuro
piel iguánida
de lo eterno

cómo transcurre el río que bracea
espoleado a su vez por la hojarasca
por remotos imanes
tendidos peces necios al océano
por su rumor de cauces
que dudan cautelosos
entre este principio de maíz festivo
y la sal
trasatlántica remera

cocodrilo del tiempo
animal que come y que defeca
clava voraz la dentadura
entre la carne del sol
sobre surcos y crucigramas de agua
se pone a sacudir el día
con las ramas
y lo lava
y lo tiende
y lo recuelga
del vuelo de los pájaros

en esta hora de preñez incontenible
se amotinan líquidos los verbos
la lanza puntiardiente de la luz
desciende
y deja embarazados
los pantanos
los nidos enarbolan metonimias
dibujan
pentagramas en el aire
puñetazos aéreos
abajo todo rompe

la montaña es crin volcánica
en su combustión gorjea la sangre
salta hacia delante
la pulsa
la equilibra
la lanza rotadora
nos envuelve
nos besa sin recato
y nos pone en los ojos la mañana
el gavial bosteza en el oriente

camina la luz su pedrería sonora
y de pronto
ahí
la noche
culminación redonda de las fabricaciones diurnas
calaverita de azúcar
de tan quemada ennegrida
que yace aquí zapateando
en las tripas de la vida
con los faldones lúgubres de la hora inevitable
arrastrados sobre el polvo
la otra cara del vuelo
camaleón que muda los colores de la sombra
rosa negra rozando los filos
de los pétalos más oscuros
manto que cubre a los quebrados del hueso
y del aliento
a los enfermos del alba
iluminados por cuatro cirios cardinales
qué derrumbe estrepitoso de la luz
qué retumbo subcutáneo
qué paridero atroz de las gestas subterráneas
párpado que se cierra
escama que repta a sangre fría
agazapada garra que de pronto
toma vida y hiende el aire cocodrilo
sombrío albañil de los olvidos
Mictlantecutli sobre el solio
vientre enjuto de las ceibas cósmicas
dama de luto que desparrama entre sus piernas
los estremecimientos de su espasmo helado
prostituta de la tos noctámbula
con su luna de mármol
como punto final de la danza de las horas
fin de la palabra
carne doliente de los adioses
ronquido profundo
moño negro

para decir las estrofas del viento
la máscara de oxígeno
la alegría y el miedo
la palabra
salamanqueja absoluta
sostiene con sus cuerdas el lenguaje
arco de sonido
flecha de obsidiana al blanco
hasta hacerlo decir

la palabra es la urna en la que se deposita
la forma de las cosas que van
a describir el día
lengua que lame humedecida
la arena original
a dejar brillantes los sentidos
en los lomos del eco
dando nombre a los filtros y peines del paisaje
caracol nominador
dedo de fuego
cincel de Vulcano
en las hogueras de la voz
Kinich Kacmó tendido
entre las cuatro mojoneras del espacio

salamanquesa absoluta
paloma de maíz
toma cielo
se eleva sobre los hombros del mutismo
y madura
puente entre la oreja y el acto
entre el papel
y el movimiento del mundo
entre el ojo y la mano
entre el dicho y el lecho
resplandor
galope gallo

lemacto de permanencias
varano
lagartija
sustento de la memoria
eje entre la pregunta y la respuesta
recipiente del grito
hace el amor con el sonido
y tiene hijos
cuelga de las orejas del mundo
está cantando

y he aquí que después de parido
el discurso
se pone a caminar con los zapatos de los pobres
en una dislocada feria de colores
de pulpa amarga y risueña como el pueblo
deambula
por las orillas de la cal menesterosa
toma cerveza
disputa con los filos del verbo a la intemperie
con su costal de tropos albureros

también la palabra
cae lépera
sobre cuadernos de justicia
donde se vuelve sacerdotisa negra
xantúsido nocturno
de alterada geografía
y aún así
nos sigue doliendo nuestra

en este mes de julio
día siete
me pisotean la cara bienguardada
entre las cuatro paredes de la ira
en las calles fusilan una huelga
y toda la ciudad es un océano
pacífico
que nos pone soldado y soledad
en nuestros horizontes de silencio
ya bebo amargamente la ola que me toca
se me achica la mirada
bajo la turbulencia de u n viejo lagrimón
líquido guerrillero en vacaciones
el corazón camina a capela sobre piedras
como un saurio rojo que quisiera
caminando sobre el filo
pagar las culpas
que cargan en la espalda los vencidos

el saurio tiene nombre
Calibán
en su fauces abiertas
se astilla y recompone
la mañana

abro este paréntesis
abro este paréntesis que se abre ala
abro este paréntesis que se abre ala esperanza
abro este paréntesis que se abre ala esperanza saurio al cielo
la selva es sol de soles
silbo verde
que esgrime la vida con la muerte en sus entrañas
en ella muerde la fiebre alucinante
lagarto de mil dientes
mordida que rescata hacia mañana
hacia la parda libertad del sueño
camino transitado tantas veces
lagartijo agarrado
a las paredes de la savia

a mitad del paréntesis
la selva circular nos vuelve al tiempo
nos planta en el presente siempre vivo
el reptil se busca queriéndose alcanzar la cola
el reptil se busca queriéndose

el reptil se busca queriéndose
el reptil se busca queriéndose alcanzar la cola
se enhebra en las industrias del horario
y entonces la esperanza
la esperanza se tuerce en una cuerda

esperanza piel dura
montón de tiempo y hojarasca encinta
animal de extremidades extinguiéndose
ahora te levanto feto
contra tiempo y marea
pendón en cuatro patas
bujía de las eras
te sacudo frente al polvo de los días
rapto de luz tan necesario y nuestro
aunque al final termines siendo solamente
anguido que se muere entre las ramas más altas de la espera
anguido que se muere entre las ramas más altas
anguido que se muere entre las ramas
anguido que se muere

alego la vida
intransigentemente
en medio de estos horizontes malheridos
el saurio nos persigue
nos acosa tan de cerca
que sentimos su tufo en nuestra entrega
en esta vena tan honda
categórica
como esta tarde incontenible que azota
los cristales
aligator en punto
alego tu yo y mi tú desesperadamente
con el derecho al beso
al seno que se hace leche blanda por la lengua
al amplio vientre
que baja a convertirse en hepertólogo
en un loco descenso subterráneo

la piel húmeda de estrellas
al llegar tirita un poema
un camaleón llueve afuera

xenosauro de agua
lágrima repartida de la altura
dios líquido
en las riberas del tiempo
golpe del hidrógeno
en el pulmón del mundo
humedecedor sacerdote
de los mitos

con tu ración de dios
sobre la espalda
tratas de deletrear
la rosa que te ahoga
lagarta que no nadas
que te hundes
en el ecuador de la sangre

dinosaurio cocodrilo lechuguino
colea el corazón a golpes terco
es que esta soledad suena a campana
mordemos
palpamos el inicio
nos hacemos sangre
y sudor
y vida nueva
me arrastro hasta tu piel serenamente
con las fauces abiertas al encuentro
yo te amo amor
vente amor mío
que nos devore este saurio
que desvara en nuestras venas

un plectro
entre las cuerdas del viento
tu pelo
tu cuerpo
tú absoluta
yo soy el canto en esta hora
reptil que contiene en las entrañas
la música del mundo

la ceiba de tu cuerpo se detiene
en el lagarto líquido
cantando te lame las raíces
después
das frutos tan terrestres
después
das frutos tan aéreos

la ceiba
es la marimba vertical de la magia
por sus escalas
asciende la música como carne voluptuosa
tratando de alcanzar el cielo
el marimbo
celoso
arguye a lo lejos una canción cercana

no podemos amarnos libremente
porque algo acecha entre los mangles
en las riberas del río vuelto tiempo
sin embargo te cerco cama
leona
te devoro hasta el último centímetro
de sal
de yodo
de ola
tomo la libertad sobre tu carne
me permito tu cuerpo de esta hora
y me lleno de ti
lodo divino

tu sexo
es como un río
a cuya dentadura líquida
remite lentamente
la geografía de tu cuerpo

amor
dulcísimo estinco
sustancia nuestra
alego en tu defensa desde mi cal en punto
me engarro de ti
bulliciosa anunciación
del próximo cataclismo de la luz
hormigueos nocturnos
jalando con sus picos la sábana del día
para tenderla
ardiente y fresca
sobre la planicie de los hombres
hambrientos de alba
amor
dulcísimo estinco
tan sustancia nuestra
por ti aún estamos

que no nos ensucien la aurora
ni nos cambien la piel por la del odio
enardecida roca en cuatro patas
“que estemos florecidos para el nado”

era que éramos erando
estos esteros de miedo colectivo
el feroz heloderma abre las fauces
tira el mordisco
acurrucamos la piel enardecida
las rasposas extremidades oxidadas
nos tiembla el corazón
y angustiamos a que nos despierte la mañana
alegamos
exigimos la luz
y cuando las pupilas inventan
de nuevo el nuevo día
el mismo cicutante nos atisba
desde el fondo del espejo
por algunos minutos transpiramos los ácidos del mundo
volvemos al cerrojo de nuestros cobertores
y ahí entre la sombra
nos devoramos cautelosamente

hay signos en lo que palpamos
del canto hasta la tierra
hay pastizales en el aire
que disputan nuestro caimán interno
recuesto el sudor en esta hora
gavial de cuatro filos
me tiendo a secar
y a que me expliquen

es este basilisco
a la orilla de mi sangre
me sacude
me prende
me calcina
me revierte a los brazos del principio
apenas como el verde
vivo
bebo
indago
fornico
lato
muero con prisa inoportuna
rebotando imprudente en las arterias
en el viento que rasura
esta piel hecha de tierra
de masa perturbada
entre los dientes de los pájaros

el caimán llora de risa junto al cieno
este enorme lagarto culebra
superficie endurecida
paladea el idioma de la gula
se clava recio
y así me ha ido engullendo
lentamente

por esta muerte que me avanza
motín del polvo
gequillo
tamagazo
piedra andando
por esta muerte de juego entre los dedos
que peino en las mañanas
que amarro en los zapatos
que encoito cada noche
por esta muerte
en mi contra
estoy latiendo tan indefensamente

pero el acoso sigue ahí
sobre sus patas de corteza prehistórica
el animal adquiere
su forma represiva
se dispone a aplicar la dentellada
la signatura total del exterminio
se arrastra sobre légamos sudados
y llega hasta las puertas de las factorías
en donde inventa a cada golpe de reloj
la porosidad del sueño
se sacuden los muros de los sindicatos
sobre el fango en que las fauces chapotean
y desvariadas nos marcan
con el mordisco inevitable del siglo

sangrenpunta
obrera que dibujas esta sed de todos
sumérgete
ahonda
bucea y emerge con la tierra celular del primer hombre
levanta los pendones de los mangles
navega esta balsa endeble
en la que nos rema el brazo ciego
y el ojo manco
para modelar los verbos del barro en tu costilla
pon a secar tu piel sobre la arena
el cocodrilo observa desde la sombra
y llora

y arriba
más arriba
del cielo más allá
el negro lagarto oscuro saurio sombra
pace sobre una raya negra
nutrido de años luz
inmolados por la dentadura de las constelaciones
arriba
en el techo y en el sótano de todo
hartado de esa tenacidad que llaman infinito
reptil frío y palpitante
este saurio encorvado acecha
con sus millones de ojitos parpadeosos
el grano universal
en donde recobramos nuestra arquitectura diaria
con nuestro cero al cociente de la espalda
en esta gran división que somos todos
en esta multiplicación de hacer ocioso
suma y resta de la vida y la muerte
en este alegato sin finales
alza la vista en nombre de todos
contempla
se acurruca humildemente
este humilde lagarto que soy
alegando su fósforo
su llama
su apenas lucecita en el deshielo.

DE SAURIOS ITINERARIOS Y ADIOSES
Universidad Autónoma de Chiapas
1984

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