NARRATIVA - BREVE ANTOLOGÍA PERSONAL
El día en el que se perdió el Do
A María Granillo
Ese día, ninguna sinfonía pudo ser ejecutada en ninguna parte del mundo, porque el Do había desaparecido de los pentagramas. Musicólogos, etnomusicólogos, investigadores en tablaturas cargadas de ayeres, maestros de conservatorios, directores de orquesta, ejecutantes, melómanos y hasta no melómanos morbosos se lanzaron a la búsqueda del Do tan extrañamente desparecido. No estaba el Do ni en las ondas de las aguas, ni en los fuelles del viento, ni en la garganta del pájaro. No encontraban al Do en ninguna parte. Y así las horas hasta que alguien dijo haberlo visto en el panteón del Monasterio Novodevichiy. Hasta ahí llegó el contingente de afligidos. Sí, ahí estaba el Do, compungido, triste, postrado ante la tumba de Shostakovich. Le hablaron al oído tiernamente, le enjugaron alguna lágrima y regresaron con él a la tibieza de los pentagramas. Entonces volvió a funcionar la maquinaria de la música, perfecta, exacta, como si nada hubiera pasado.
De: OPUS 20
Inédito
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