Asamblea de lampos, evangelios surestes, en tal se convirtió la sur
convocatoria. De Medellín llegó la cita y Tuxtla Gutiérrez (la entrega del
escritor Ricardo Cuéllar Valencia de por medio), fue un momento importante
de su planetario cumplimiento. De esa manera Colombia y Chiapas
establecieron uno de los conductos eléctricos, que en el mismo día y a la
misma hora, fueron en ciudades de todo el orbe.
La convocatoria llegó por medio de la revista Prometeo, de Medellín, la
que cada año organiza en Colombia uno de los encuentros internacionales de
poesía de mayor trascendencia en el mundo. Por ahí han pasado a lo largo de
los años los grandes poetas contemporáneos provenientes de todas las
latitudes.
En esta ocasión se trataba de celebrar el Primer Encuentro por la Paz y
la Mundialización de la Poesía. Si en un principio fue el verbo, el verbo
tendrá que ser el principal recurso de la humanidad para salvar al mundo de
la violencia y continua degradación a que lo han sometido bárbaramente los
factores de poder de todas partes.
La gran idea. La poesía hablando por la permanencia del hombre. La poesía
como una "arma" de paz, como un abrazo del hombre al hombre mismo a través
de los idiomas y las distancias. Entonces, simultáneamente la palabra iba
actuar dentro de este contexto en el mayor número de ciudades posibles. A
Ricardo Cuéllar Valencia correspondió la organización en Tuxtla Gutiérrez.
En la época actual, Chiapas ha sido cuna de grandes poetas reconocidos
internacionalmente, también las nuevas generaciones traen un gran carga de
verdades qué decir, quizá por el mismo hecho de que Chiapas constituye un
oxímoron expresado en la forma verbal "Infierno del paraíso", "Paraíso
infernal", exuberancia y pobreza, luz y tragedia, fuerzas-fuerza que
constituyen el alfaguara de la metáfora. Entonces, con la existencia de tal
verbalidad, la responsabilidad de cumplir con la invitación intercontinental
se convertía en un reto mayor. Y el encuentro se hizo y salió de Tuxtla
Gutiérrez para saludar a las demás ciudades participantes dentro de la
estrella cardinal que nos juntaba.
Por la paz y la mundialización de la poesía. Entonces se levantaron y
tomaron voz en los presentes nuestros grandes poetas: Rodulfo Figueroa,
Rosario Castellanos, Enoch Cancino Casahonda, Armando Duvalier. menciono
cuatro como mecánica del simbolismo, ya que estoy hablando de los puntos
cardinales.
Ahí, entre los actuantes, se encontraban nuestros nuevos poetas, nuestras
más representativas poetisas. Ahí convivimos con las hermanas Trejo Sirvent,
con Clara del Carmen Guillén, Socorro Carranco, Cordelia Vázquez, Fabiola
Flórez, Andrea Abarca, Yolanda Molina, Gustavo Ruíz Pascacio, Wlbester
Alemán, Arbey Rivera, Hernán León Velasco, Mario Nandayapa, Uvel Vázquez,
Eduardo Hidalgo y tantos otros y entrañables tanto.
Una reunión de esa índole era, fue, escenario apropiado para escuchar las
palabras de uno de nuestros poetas mayores, sin duda el mayor de los
mayores entre los poetas vivos de Chiapas, Juan Bañuelos. Entonces la noche
alcanzó su peso categórico. Bañuelos acabó de rubricar la noche de los
poetas. Y la noche de los poetas se hizo. se izó, hacia los cuatro puntos
cardinales, hacia los cuatrocientos cantos del cenzontle en el nombre de la
paz y de la mundialización de la poesía.
Juan Bañuelos, hombre solidario con el hombre, de verbo en compromiso
permanente, de voz para a quienes se las han arrebatado, de planteamientos
cívicos, verticales, indeclinables, era el más adecuado para cerrar esa
inolvidable noche. Y resonó su voz en el nombre de todos, de quienes
estábamos en Tuxtla y de quienes cumplían con su parte del rito en las demás
ciudades.
Así fue. Así lo vi y escuché. Así se lo cuento a la página en la que esto
escribo.
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