CRÍTICAS A SU OBRA
PRÓLOGO A PRIMERA VOZ
Amado Blanco Pedrero
Roberto López Moreno, nos presenta en este libro “La Voz Primera”, una cascada de poesías, todas ellas claras, de añoranza por su solar querido, que al leerlas nos colocan en las alas de una Gaviota que nos invita a llevarnos en los vaivenes de sus aleteos por la Costa de Chiapas.
Por supuesto, previa parada en su Huixtla querido, que le habla con el corazón, con un sentimiento limpio y caluroso como el cielo azul de su pueblo.
“La Voz Primera”, también nos permite ampliar nuestro viaje a otras partes del estado chiapaneco, en donde encontraremos alegrías, tristezas, tragedias y nostalgias, pero sobre todo mucho colorido y el sonido peculiar de la marimba, instrumento tan amado por propios y extraños, tal vez por eso recuerda a David Gómez a Daniel García Blanco, a los Paniagua, a los Domínguez y Nandayapa. No podía faltar en su obra el personaje leyenda como lo fue Emigdio de Aquino, verdaderos artistas del “bolillo” todos ellos.
La lista sería interminable ya que no olvida a Gabriel Solís, Marín, Corazón Borraz, personas que fueron ejemplo para nuevas generaciones del instrumento de hormiguillo que debe ser eterno.
“Si canta la marimba todo canta”, nos dice López Moreno y razón no le falta para expresarse de esa manera. Sin embargo, en ocasiones los bailes, amenizados por las maderas que a estas alturas son como sagradas por su sonoridad y cadencia, algunas veces, salían a relucir los machetes como nos cuenta en su “La Noche de Tuxtla Chico”, agregando a esto los decesos heroicos de Domingo Gómez Checheb, de María Herrán y de José María Melo.
López Moreno, es sincero, no sabe ocultar la verdad, escribe lo que piensa, lo que siente, de su Chiapas, de su gente.
Roberto López Moreno, es humano y como tal, recuerda con cariño al abuelo paterno Don Rómulo López, que deseando pronunciar su nombre, rompe a gritos entre una melodiosa marimba y el tañer de las campanas.
Nos lleva a Pichucalco, a Tapilula, a Rayón a oler cacao, café y a oír el arrullo del río que nunca habremos de olvidar.
Roberto, amigo mío, ojalá nos sigas tocando las fibras sensibles de nuestros sentimientos para que quien lea tu obra quiera a Chiapas, tal vez no como tú, pero nos enseñarás la vereda para llegar más pronto a tu frecuencia sentimental que es amor y entrega hacía el terruño querido.
No quiero que te pase lo que a la golondrina “Que deja el nido y se va”.
Seguramente al releer tu obra “La Voz Primera” has vuelto a vivir tu adolescencia ya que la grandeza que hoy tienes, se fincó en poemas relatos y sonetos, todos ellos ya de calidad a pesar de aquella tu juventud imberbe.
Recuerdo lo que dijo alguna vez Anatole France: “Es feliz, porque sabe gozar de los recuerdos”.
Por lo mismo goza de nuevo tu libro, goza tu obra que ya es nuestra, que ya es de todos y todos somos felices por eso. |